Una Espiritualidad desde abajo

Publicado: abril 3, 2007 de administrador en Cristianismo Esotérico

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El diálogo con Dios desde el fondo de la persona

Por ANSELMO GRÜN

la espiritualidad es una inmersión
en el inconsciente humano.
(Josep Otón)

P. Dr. Anselmo Grün OSB nació el 14 de enero de 1945 en Junkershausen, Alemania. Su niñez la pasó en Munich, Baviera. Allí ayudaba en la tienda de artículos eléctricos de sus padres, vendiendo bombillas (focos) y linternas.
Al cumplir 19 años decide ser monje benedictino en la Abadía Münsterschwarzach cerca de Würzburg. Meditando la regla de San Benito de Nursia aprende el difícil arte de guiar y acompañar personas. Descubre, en los años setenta, la rica tradición de los antiguos monjes y la complementa con los conocimientos de psicología moderna, dándose cuenta de que la tradición monacal no ha perdido nada de su actualidad e importancia para las personas hoy.
Desde 1977, después de haber completado sus estudios en filosofía, teología y administración de empresas, es administrador de la Abadía Münsterschwarzach y responsable de casi 300 empleados que trabajan en 20 empresas dependientes de la Abadía.
En muchos cursos y ponencias, el P. Anselmo busca respuestas a las necesidades y preguntas de la gente. Así se convirtió en guía espiritual de muchas personas, sobre todo de los altos directivos de la vida económica en su país. El P. Grün ha escrito más de 60 libros y está entre los autores cristianos más leídos de nuestro tiempo.

La sabiduría no es una cuestión de
estudio, sino una cuestión de vivir.-
Sri Ram

INTRODUCCIÓN

En la historia de la espiritualidad se pueden distinguir dos corrientes clasificatorias. Hay una espiritualidad desde arriba, que parte de los principios de arriba y desciende a las realidades de abajo. Y hay otra espiritualidad desde abajo, que parte de las realidades de abajo para elevarse a Dios. La espiritualidad desde abajo afirma que Dios habla en la Biblia y por la Iglesia pero también nos habla por nosotros mismos a través de nuestros pensamientos y sentimientos, por nuestro cuerpo, por nuestros sueños, hasta por nuestras mismas heridas y presuntas flaquezas. La espiritualidad desde abajo ha sido practicada principalmente dentro del monacato. Los monjes antiguos comenzaron a estudiar la posibilidad de llegar al conocimiento y trato con Dios partiendo del análisis de las propias pasiones y del auto-conocimiento. Evagrio Póntico logró definir esta espiritualidad de abajo con una formulación ya clásica: si deseas conocer a Dios aprende primero a conocerte a ti mismo. El ascenso a Dios pasa por el descenso a la propia realidad, hasta lo más profundo del inconsciente. La espiritualidad de abajo contempla el camino hacia Dios no como una vía de dirección única que lleva directamente a Dios. El camino hacia Dios pasa generalmente por muchos cruces de errores, curvas y rodeos, pasa por fracasos y desengaños. Pero resulta que no son precisamente mis virtudes las que más me abren a Dios sino mis flaquezas, mi incapacidad, incluso mis pecados.
La espiritualidad desde arriba parte de las cumbres de un ideal prefijado. Arranca del ideal bien perfilado de un fin que el sujeto debería alcanzar mediante la oración y las prácticas espirituales. El ideal se diseña partiendo del estudio de la Sagrada Escritura, del magisterio de la Iglesia en materia moral y del auto-concepto. Las preguntas fundamentales de la espiritualidad de arriba son éstas:

– ¿Cómo tiene que ser un cristiano?

– ¿Qué debe hacer?

– ¿Qué tipo de conducta debería encarnar?

La espiritualidad de arriba brota de la aspiración humana a ser mejor, a superarse, a acercarse cada vez más a Dios. Esta espiritualidad tuvo su representación principal en las corrientes de la teología moral de los tres últimos siglos y en la ascética más común enseñada desde la ilustración. La psicología moderna se muestra muy escéptica frente a esta forma de espiritualidad por considerarla como un peligro de desintegración interior del sujeto. El que se identifica con su ideal prescinde frecuentemente de su propia realidad si ésta no se acopla a aquél. El resultado es un sujeto interiormente dividido y enfermo. La psicología en cambio apoya una espiritualidad de abajo tal como la practicaron los antiguos monjes. Para la psicología es incuestionablemente claro que el hombre no puede llegar a su propia verdad si no es por el propio conocimiento..
En la espiritualidad desde abajo no se trata sólo de prestar atención a la voz de Dios que me habla por mis pensamientos, sentimientos, inclinaciones y enfermedades para llegar por su medio al descubrimiento de la imagen que Dios se ha formado de mí. Tampoco se trata sólo de la elevación a Dios por el descenso a mi realidad. En la espiritualidad desde abajo se trata sobre todo de conseguir abrirse a las relaciones personales con Dios en el punto preciso en que se agotan y cierran todas las posibilidades humanas. La auténtica oración, dicen los monjes, brota de las profundidades de nuestras miserias y no de las cumbres de nuestras virtudes. Jean Lafrance describe la auténtica oración cristiana como una oración que brota de lo profundo, pero necesitó él mismo largos años de fracasos para llegar a esta clase de oración. Escribe:
Los esfuerzos que hacemos en la oración y ejercicios ascéticos para llegar a la posesión de Dios van en dirección equivocada. Nos parecemos a Prometeo en su vano intento de robar el fuego del cielo. Tiene suma importancia comprobar en qué medida induce este esquema de perfección a entrar por un camino contrario al enseñado por Jesús en el evangelio. Jesús no puso una escala de perfección por la que se sube peldaño tras peldaño hasta llegar a Dios. No, Jesús enseñó un camino de descenso a los fondos de la humildad. Al encontrarnos en el cruce debemos, por tanto, elegir para ir a Dios entre el camino que sube y el que baja. Según mis experiencias desearía adelantar algo ya desde ahora: Si para ir a Dios elige usted el camino del heroísmo en la práctica de las virtudes, eso es cosa suya, tiene usted todo el derecho de hacerlo. Pero quisiera prevenirle del peligro de darse contra la pared. Si, por el contario, prefiere usted el camino de la humildad, debe usted ser sincero en su deseo y no tiene por qué tener miedo de las profundidades de sus miserias.

La espiritualidad desde abajo intenta responder a la pregunta sobre qué se debe hacer cuando parece que todo sale torcido y cómo se deben colocar los fragmentos de nuestra vida rota para formar con ellos una figura nueva.
La espiritualidad desde abajo prefiere el camino de la humildad aunque esta palabra nos resulte hoy un tanto incómoda. La humildad descrita por san Benito en su regla como el camino espiritual del monje, es evaluada por Drewermann como un típico ejemplo de imposición desde fuera. Sin embargo, si damos un repaso a la literatura espiritual del cristianismo y de otras religiones, constatamos que en todas ellas se considera la humildad como la actitud fundamental de toda auténtica religiosidad. Pero la humildad no debe entenderse como una virtud que el hombre consigue por el mero hecho de humillarse y hacerse pequeño ante los demás. La humildad no es fundamentalmente una virtud social sino religiosa. La raíz latina de la palabra humildad, humilitas, se relaciona con la palabra humus, tierra. La humildad es reconciliación con nuestra terrenalidad, con el lastre de lo terrenal, con el mundo de nuestros impulsos, con todo cuanto de negativo existe en nosotros. Humildad es valor para aceptar la propia verdad. Los griegos distinguen entre tapeinosis, disminución, envilecimiento, pobreza, y tapeinophrosyne, descripción de los comportamientos de los pobres, actitud de humildad y pobreza espiritual. La humildad designa nuestra conducta ante Dios y es virtud religiosa. Es en todas las religiones criterio de toda auténtica espiritualidad. Es el lugar profundo donde puedo encontrarme con el verdadero Dios y donde pueden comenzar a dejarse oír los gemidos de la verdadera oración.
En este libro desearíamos describir los dos polos de la espiritualidad de abajo son: por una parte, el camino hacia nuestro yo y hacia Dios hasta llegar al encuentro con la esencia de sí mismo descendiendo a nuestra propia verdad y, por otra, la experiencia de impotencia y fracaso considerados como lugar de oración auténtica y como oportunidad de crear un nuevo estilo de relaciones personales con Dios y con los demás. La espiritualidad desde abajo describe los procedimientos terapéuticos que debe seguir el hombre hasta llegar al encuentro con la esencia de sí mismo. Es el camino religioso que lleva a la oración, al «grito desde lo profundo» y a la experiencia íntima de Dios a través de las experiencias de fracaso.

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comentarios
  1. Rosa Mª dice:

    Gracias por el artículo sobre “Espiritualidad desde abajo”. Mi pregunta es la siguiente: ¿ El arículo está escrito por Anselm Grum? o por un colaborador de esta página?.
    Desde mi humilde experiencia, considero todo el artículo muy acertado, muy bien descrita las dos espiritualidad la de arriba y la de abajo, por haberlas vivido o intentado vivirla lo más acertadamente posible.
    Sigan publicando este tipo de artículos que ayudan a formar al buscador auténtico.
    Rosa Mª

  2. Nelson dice:

    Descargué este libro hace unos meses y no lo he leido todo porque lo tengo en mi ordenador, pero lo poco que he leído me ha servido muschísimo. Soy una persona que a veces le cuesta conciliar la parte de amor y misericodia con la de justicia que hay en Dios, pero este libro arroja mucha luz sobre mi conflicto.
    Espero poder comprar el libro pues lo estoy buscando en librarías, me parece que el mejor autor es aquel que escribe sobre lo que ha vivido, como lo hizo Anselm Grum.
    Muchas gracias por poner tu artículo en esta página.

  3. Romina dice:

    Nelson, una pregunta, de que pagina desvargaste el libro? No lo encontré para comprarlo pero necesito leerlo.
    Gracias de todos modos!
    Saludos!

  4. imelda vega a dice:

    deceo consegir el libro como podria bajarlo o consegirlo me parece muy interesante una amiga se lo prestaron y me lo comento y hoy que lei el articulo me parecio fabuloso gracias

  5. MATXORRI dice:

    CONOCIMIENTO-REFLEXION-HUMILDAD.

    Creo que esta debe ser la tríada esencial para conseguir la SUBIDA AL MONTE CARMELO que nos propone San Juan de la Cruz.

    Sin duda no debe ser fácil, pero hay algo que siendo fácil pueda merecer un “aplauso” ?. Saludos.

  6. VOY POR LA SEGUNDA LECTURA SUMAMENTE ENRIQUECEDOR

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