Recordando a Dios

Publicado: noviembre 11, 2006 de administrador en Sufismo

Mahmud Esquivel


Los cuentos han sido, en todas las grandes tradiciones de conocimiento, una de las fuentes de transmisión de enseñanza más habituales y efectivas. Esta enseñanza nunca ha sido, ni es concebida, como un proceso de incremento de la información mental, por lo que los cuentos cumplen de un modo excelente la función de permitir la disposición del oyente a experimentar la existencia de otro nivel de comprensión. De todas las tradiciones, el sufismo ha sido la que ha utilizado el cuento de un modo más exquisito y magistral. Aquí exponemos una de estos cuentos “Maestros”, cuya lectura desbordan una sabiduría profunda y auténtico RECORDATORIO de las historias narradas por nuestro Sheikh Muzaffer Ozak. Cuando el sabio sufí Ibrahim Ad’ham visitó la ciudad de Basora, los lugareños le comentaron que “Aunque Dios dice: llámame y responderé a tus oraciones, nuestras oraciones nunca son respondidas”. Ibrahim contestó: “Vuestros corazones están muertos por causa de diez malas cualidades. Dios no acepta las oraciones de aquellos cuyos corazones están muertos”.

Entonces el sabio enumeró los diez defectos:

1. Pretendéis reconocer a Dios, pero no Le dais lo que es debido. Intentad devolver lo que debéis a Dios, ayudando a los pobres y a los necesitados.

2. Leéis el Sagrado Corán y sus Escrituras Divinas pero no observáis sus enseñanzas. Practicad lo que leéis.

3. Proclamáis que Satanás es vuestro enemigo, pero le obedecéis. Negaos a seguir sus sugerencias.

4. Os llamáis a vosotros mismos miembros de la comunidad de Dios, pero ni siquiera tratáis de seguir el ejemplo de Profeta alguno.

5. Decís que deseáis entrar en el Paraíso, pero dejáis de llevar a cabo las obras, que sabéis, hacen falta para ganar la admisión.

6. Deseáis ser salvados del Fuego, pero continuamente os arrojáis a Él, empujados por vuestros deseos, miserias y malas obras.

7. Sabéis que la muerte nos llega a todos, pero no os habéis preparado para ella.

8. Veis todas las faltas de vuestros hermanos y hermanas de religión, pero no acertáis a ver vuestras propias faltas.
Quien se encarga de las culpas de los demás es porque le sobra tiempo y porque aun no se le ha permitido ver las propias”.

9. Consumís todo lo que habéis recibido de vuestro Señor sin dar las gracias y sin mostrar vuestra gratitud dando de comer al prójimo. Prefieres quedarte con el regalo y no con quien Te Regala10. Enterráis a vuestros muertos sin aprender la gran lección de que el mismo fin os llegará a todos.

Los profetas y los santos son como espejos; igual que el espejo nos muestra la suciedad de nuestros semblantes, así los hombres y mujeres santos nos muestran nuestras faltas.

Un viejo refrán dice: “Límpiate la cara en lugar de culpar al espejo”.
Pero la mayoría de nosotros preferimos romper el espejo antes de abandonar nuestras malas costumbres.

Las enseñanzas de Ibrahim Ad’ham tenían la virtud de abrir los ojos de los oyentes. También son válidas para nosotros hoy, para quienes al negarlo, afirman Su existencia, para quienes hablan y escriben distraídamente de Dios, para quienes lo nombran solamente en caso de necesidad y para todos los creyentes hasta el Día de la Resurrección.

 

 

 

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